
La Parroquia de La Palma cuenta con una nueva imagen de la Virgen
El concejal de Fiestas, David Calleja, y el teniente de alcalde de Economía y Hacienda, Javier Bello, asistieron en la tarde del miércoles a la bendición de la nueva talla de la Virgen de la Palma, obra del escultor portuense Daniel Herrera, que acoge la Parroquia de Jesucristo Redentor y Nuestra Señora de la Palma.
El párroco Antonio Sebastián presidió una ceremonia concelebrada con la presencia de otros cuatro sacerdotes en el altar.
Calleja ha felicitado “al párroco por el esmero y dedicación con que la celebró, al igual que a todos los grupos parroquiales que participaron y, en especial, al escultor por la bendición de la imagen titular”, destacando que "la obra sigue una línea bizantina en concordancia con la ornamentación artística del templo”.
“La ceremonia, en la víspera de la Asunción de la Virgen, fue muy emotiva para los congregados, destacando la circunstancia de que todos los cantos se relacionaban con la Virgen. En su transcurso brilló la música de ese inmenso grupo humano que atesora la Parroquia y que demuestra su fuerza y el buen entendimiento existente entre los fieles”, ha destacado el concejal, quien se ha referido "a la relevancia en la imaginería nacional que va adquiriendo Herrera, autor también de obras como el Soberano Poder, que puede contemplarse en la Iglesia de San Sebastián”.
"Daniel Herrera", que ha agradecido la visita del responsable de Fiestas, ha señalado "sentirse ilusionado de que un artista como él esté aquí”, así como del también edil de Economía y Hacienda, se ha considerado “muy contento con el resultado de un año y tres meses de trabajo”.
“El Puerto tiene una iconografía muy amplia, pero no hay muchas vírgenes de Gloria, por lo que para mí es muy grande que se me haya concedido esta oportunidad”, ha explicado el imaginero, quien ha compuesto la imagen en madera de cedro procedente del Líbano, policromada al óleo, dando lugar “a una escultura moderna, ceñida a unos cánones acordes a la estética de la Iglesia en la que los ropajes pueden recordar un poco al estilo castellano por los colores sobrios y oscuros, aunque los rostros poseen el estilo del Sur”.