García-Romeu: "La vida de Cándida La Negra levanta ampollas porque muestra en clave local el dilema moral de la esclavitud"

Jueves, 21 Junio, 2018 - 08:27

Amante de la Historia, fumador en pipa y muy meticuloso, este abogado portuense ha hecho su primera incursión como novelista rescatando la historia de la última esclava que llegó a la costa de Cádiz y que aquí pudo vivir libre  

Texto y foto: Luis Miguel Coloma

 

El protagonista del mes de junio de los Encuentros con la Prensa en el restaurante portuense Zaccaría ha sido el abogado José Joaquín García-Romeu, autor de la novela ‘La última negra’. A lo largo de la distendida charla que centra esta entrevista colectiva mensual, García-Romeu explicó cómo surgió en él la vocación literaria. “Empecé a escribir en el que fue El Periódico del Guadalete y posteriormente, el Puerto Información. Me inicié cubriendo la Semana Santa y la actualidad de las hermandades. En este ámbito empecé a entender que escribir dos determinadas líneas de texto podía enfadar a cuatrocientas personas y también el peso que tiene en prensa la publicidad. Así que fui modificando mi estilo. Me hice más sutil, ambiguo, irónico. Más sarcástico, incluso”. Asegura García-Romeu que también ha escrito mucha poesía, que tiene “guardada en una caja”, pero que su primera incursión en novela ha sido ‘La última negra’.   

Afirma el invitado de junio en los Encuentros con la Prensa que la idea de escribir esta novela “surgió de la curiosidad personal por esta mujer, de la que había oído hablar toda  mi vida”. Además, se confiesa un enamorado de la Historia y asegura que “el momento que le tocó vivir a esta mujer le ha resultado tan interesante de investigar como espinoso el mostrarlo”. 

Asegura García-Romeu que emplea para investigar sobre sus personajes y su contexto, las mismas técnicas que aplica en su profesión de jurista. A partir de ellas, por ejemplo, trazó “una ficción divergente de la verdad oficial del arribo a El Puerto de Cándida Jiménez Huelva”, como se llamó la protagonista real de su obra, porque ésta “no me resulta demasiado verosímil”. Al margen de este detalle, sostiene el abogado portuense que su obra sobre “la vida de Cándida ‘la negra’ levanta ampollas porque supone una radiografía social de su momento y muestra en clave local el dilema moral de la esclavitud”.

Así, García-Romeu fue desgranando el sólido argumentario de su ficción. “Se decía que nació en Luanda, capital de Angola, y que el barco que la llevaba a Huelva naufragó en El Puerto. Muy difícil, la verdad. A mediados del siglo XIX estaba prohibida la compra-venta de esclavos en España y en Portugal. Sin embargo, no estaba penado en las colonias (Cuba, Puerto Rico y Angola, respectivamente). Por lo tanto no era factible que desembarcara en toda la costa un buque con esclavos”. “Por otra parte, −añade- se dice que su barco naufragó y que ella apareció en la playa de Valdelagrana. La costa estaba fuertemente vigilada y no consta registro de ningún naufragio en El Puerto en 1855, año en que Cándida llegó”. “Asimismo, -apostilla- tiene más sentido que dicha embarcación fondeara en una zona más abrigada, como Fuentebravía y la playa del Almirante, y la llevaran a la orilla en una chalupa o que ella se escapara tirándose al mar. Cándida tenía diez años”.

 

“Sirvió en muchas casas con el único y noble propósito de comer todos los días, y eso ya era toda un hazaña”

“Cándida vivió un momento peculiar. En aquellos años -explica el abogado y escritor- El Puerto tenía una burguesía bodeguera pujante y la influencia abolicionista británica fue bienvenida. Resultaba moralmente deplorable tener esclavos. El hombre debía ser libre. Aunque a los que trabajaban en las viñas en Jerez, por ejemplo, se les pagaba una miseria y al que se quejaba lo echaban y podía literalmente morirse de hambre. A los esclavos, en cambio, había que mantenerlos y darles un techo. Así, resultaba más rentable el abolicionismo. Una corriente, por otra parte, impulsada por los británicos seguramente más para debilitar a las colonias españolas que por un supuesto sentido humanitario”.            

Así, esta mujer nacida esclava en 1845 en Luanda o en Cuba, −traída en los vapores de correos entre Cádiz y La Habana, como sostiene el autor portuense-, vivió libre en El Puerto hasta los 110 años y se convirtió en un mito. Cándida ‘la negra’, como se la conocía, vivió la calle Lechería, número 5 (actual Cervantes), en el Barrio Alto. Una zona de la ciudad cuya población era gente generalmente de piel tostada por el sol, trabajadores del campo, arrieros, y también muchos de etnia gitana. Sería difícil encajar que alguna de esas familias humildes tuviera una esclava. Obviamente, Cándida no pasó desapercibida en la ciudad. Su vida no fue fácil. Seguramente, como la de cualquier persona de su entorno de aquella época. Sirvió en muchas casas con el único y noble propósito de comer todos los días. De  sobrevivir, y eso ya era toda un hazaña”, subraya Romeu.